Libertadores 1966

Peñarol ya era bicampeón de América, así lo decían las copas de 1960 y 1961, pero el 20 de Mayo del año 1966 tuvo lugar una hazaña difícil de igualar. Se jugaba la decisiva tercera final, Santiago de Chile fue la sede elegida, el Estadio Nacional de Santiago veía como durante los primeros 45 minutos del juego los argentinos eran el único equipo en el campo, vencían por 2 a 0 y según narra una crónica de esa jornada (Revista El Gráfico) “Si al finalizar esos primeros 45 minutos, alguien hubiese insinuado la posibilidad de un cambio en el juego, de una derrota de River, podía ser considerado un humorista o un atrevido. En ese momento River ya podía brindar con la copa.”

Pero la historia tenía preparado un vuelco total. En el minuto 67 del partido el ecuatoriano Alberto Spencer marca el descuento y comienza el predominio aurinegro… se consigue el empate mediante un autogol de Matosas luego de un remate de Abbadie y el partido se definiría en el alargue. El alargue tuvo color amarillo y negro, Spencer a los 13’ y Rocha a los 18’ disiparon dudas, con un 4 a 2 Peñarol era el campeón de América.

“River había perdido el partido imposible… había regalado una copa después de haberla apretado entre sus manos setenta minutos de los noventa reglamentarios”.

Para la leyenda quedaría la “sobrada” de Amadeo Carrizo, portero de River Plate, quién cuando el marcador estaba a su favor paró con el pecho una pelota que iba a su arco. Los aurinegros iniciaron allí lo que se describió como un “huracán de amor propio, de un equipo que desbordaba casta, empuje y dignidad”.

Autor - Álvaro Cabrera

Contacto: alvaro@campeondelsiglo.com

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13 comentarios

  1. En los 70 en mi infancia escuche cientos de veces anecdotas del glorioso de parte de mi padre que esta alla arriba hace rato, parece que lo veo emocionarse al contar esa vivencia.

    La vida me dio la posibilidad de vivir despues con el la campaña de 1982 y 1987 en mi adolescencia.

    Hoy exijo muchas cosas a los directivos, dt y jugadores por dos razones:

    1) Porque se que es posible
    2) Para la muchachada manya con mis hijos incluidos que tienen el derecho de vivirlo y sentirlo

  2. jajajajaja,se desgarro Luque!!!,se ve que estan muy altos los escalones de Azabache!!!

  3. Hermoso momento, lo escuché de parte de mi viejo unas mil veces.

  4. Una mierda como juega Boca la verdad. Pura pelotazos y pases cortos al mejor estilo T. Costa.
    Por un momento pensé que eramos nosotros.

    No creo que salga campeón, pero esta en semis. Asi como tampoco creo que sea imposible ganarla de nuevo.

  5. Ya es la segunda vez que miro este documental entero. La puta madre, cada vez me convenzo más de que Peñarol me hizo hincha de un deporte diferente, que no existe más y jamás va a volver.

  6. Si hay algo que le agradezco a mi viejo aparte de hacerme hincha de Peñarol es el haberme enriquecido la infancia y adolescencia con la mística de Peñarol, mística que extraviamos hace muchos años pero que no dudo que permanece agazapada esperando una realidad del club acorde.

    Y cada vez tengo menos dudas, si hay un equipo que va a cortar la sequía de títulos internacionales del fútbol uruguayo a nivel de clubes es nuestro QUERIDO PEÑAROL!!

  7. Esto no pudo haber muerto en esos años, tiene que haber quedado guardada la gloria en algún sitio esperando a que alguien encuentre el camino para hallarla. La mística de la que tanto se habla, que muchos tuvieron la suerte de vivir tiene que estar en algún rincón aguardando a que la saquen nuevamente a relucir. Un destello de eso fue en 2011, momento en el cual llegue a sentir parte de lo que muchos viejos hinchas vivieron hace años. Y digo parte porque llegamos lejos pero no conseguimos el objetivo de la 6ta, logro que me hubiese hecho delirar de alegría. El camino fue fantástico ero nos ahogamos en la orilla.
    Me niego a pensar que con 25 años no voy a ver nunca a un Peñarol campeón de América, batallando contra los equipazos europeos allá en Japón. Me resisto a pensar que murió ese Peñarol.
    No se si duele mas ser un veterano que vio conquistas maravillosas y ahora ve un equipo que rema para ganar un campeonato y fué humillado en fase de grupos y no quedo último de pedo, o ser un joven de 25 años (como en mi caso) que disfrutó un par de campeonatos y una enorme campaña en 2011 pero no fue testigo de las hazañas conseguidas en el milenio anterior.
    Esto tiene que cambiar, debe cambiar, va a cambiar…

  8. Esto publicó hoy 20 de mayo de 2016 el diario Clarín de Argentina:

    Clarin.com
    Deportes
    Fútbol
    River Plate
    20/05/16

    A 50 años del partido por el que a River le empezaron a decir “gallina”

    La final con Peñarol en la Libertadores 1966.

    El 20 de mayo es una fecha que el hincha de River querría borrar del calendario. Ese día, en 1966, El conjunto que dirigía Renato Cesarini perdió ante Peñarol la final de la Copa Libertadores. Pero, además de eso, ese partido de hace 50 años fue aquel por el cual al equipo de Núñez comenzaron a llamar “gallina”.
    El recorte de diario en el cual se ilustra la gallina por la cual se carga a River.

    El encuentro en cuestión fue el tercero que ambos equipos rioplatenses jugaban entre sí luego de la victoria de los uruguayos en Montevideo por 2 a 0 y del triunfo local en Buenos Aires por 3 a 2. River se adelantó con goles de Daniel Onega y Jorge Solari a los 28 y 42 minutos de la primera mitad y parecía encaminarse a ser el primer club argentino en ganar la Libertadores. Según las crónicas de aquel partido, a River no se le podía escapar la victoria. Pero en el segundo tiempo Peñarol forzó el alargue gracias a los tantos de Alberto Spencer y Julio césar Abbadie.

    Según el reglamento de aquel tiempo, debían jugarse 30 minutos de alargue tras los cuales, de persistir la igualdad, Peñarol ganaría la Libertadores por haber sacado una mejor diferencia en los encuentros de ida y vuelta. Finalmente, los uruguayos lo ganaron de contragolpe con tantos de Spencer y Pedro Rocha.

    Una anécdota que también se recuerda de aquel partido fue que, con River 2-0 arriba, Antonio Carrizo, arquero del equipo argentino, tapó una pelota con el pecho, algo que los rivales tomaron como una provocación.

    Desafortunadamente para River, los repercusiones del partido se extendieron a lo ocurrido en el torneo local. En el primer encuentro luego de esa final, cuatro días más tarde, el conjunto de Cesarini visitó a Banfield. Y un hincha preparó una cargada que quedaría en la historia: al momento de salir River a la cancha, soltó al campo de juego una gallina (en realidad era un gallo blanco) con una banda roja atada. Para cargar a River comenzaron a decirle “gallina”. Y apodo se perpetuó.

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