Palacio Peñarol

En más de un siglo de historia la máxima obra de infraestructura que tuvo el Club Atlético Peñarol se encaró a fines de la década de 1940 y demandó casi diez años de idas y vueltas, propuestas y contrapropuestas, hasta que por fin estuvo operativa, hablamos del Palacio Peñarol, centro social y lugar de actividades deportivas en la ciudad de Montevideo.

Todo comenzó en el año 1945 cuando la Asamblea Social del Club Atlético Peñarol aprueba la iniciativa de compra del predio de 3.986 m2 entre las calles Magallanes, Minas y Galicia a un costo de $ 148.067, el dinero fue recaudado gracias al aporte de los hinchas de la institución que se sumaron a la denominada “Campaña del Metro Cuadrado” y el terreno pasaba a ser propiedad Carbonera desde 1946.
A partir de allí comenzaba la necesidad de encarar las etapas de construcción, que según se había proyectado requerirían de 2 millones de pesos, monto fuera del alcance de un Club cuyo capital ascendía apenas a $ 500.000.

Desde el año siguiente a la compra comienza el trabajo de una Comisión Técnica que tendrá por objetivo la elaboración de un plan económico sustentable para iniciar las obras, año tras año las propuestas se sucedieron.

En 1947 aparece el Primer Plan Económico, planteaba financiar la construcción mediante el apoyo estatal, beneficiándose de la emisión de títulos de deuda pública por $ 2.000.000 que serían cubiertos por Peñarol con el pago de $ 120.000 anuales durante 30 años, aplicando entre sus asociados una sobrecuota de $ 0,20 al mes. Como contrapartida social se planteaban becas para niños pobres, baños de uso público en el predio y la utilización del gimnasio para alumnos de Primaria. La opción quedó descartada con el cambio de gobierno en Uruguay y la constante postergación del ingreso del Plan de Obras Públicas al Parlamento.

Hubo que desarrollar una nueva alternativa y así surgió el Segundo Plan Económico en 1948, en este caso se desestimaba el aporte del estado y se basaba la financiación en un préstamo del Banco Hipotecario por $ 700.000 que se encararía aplicando una sobrecuota de $ 0,15 y definiendo la figura de Socio Fundador con aportes de $ 10.000 otorgándoles el beneficio de dos entradas permanentes durante 20 años. Las limitantes en el otorgamiento del préstamo impidieron seguir adelante con esta opción.

Surge aquí un cambio de visión, el proyecto tuvo constantes mutaciones, el elevado costo proyectado era imposible de afrontar y se decidió priorizar la construcción del estadio cerrado, dejando para más adelante el área social; esto debía reducir las pretensiones económicas casi a la mitad.

Para 1950 se define el Tercer Plan Económico, se centraría en la obtención de un préstamo del Banco Hipotecario por $ 600.000, apareciendo la figura de Socio Estadio en dos categorías con diferentes beneficios: 50% de descuento en espectáculos o entrada libre a los partidos de básquetbol, de esa forma se recaudarían $ 25.000 al año. El plan se puso en marcha y comenzó la recaudación de ingresos a medida que avanzaban muy lentamente las negociaciones con el Banco.

En el año siguiente comienzan a recibirse propuestas para la obra que son rápidamente descartadas pues planteaban costos imposibles de encarar, nuevamente superiores a los privativos 2 millones de pesos y se resuelve plantear la construcción exclusiva del estadio cerrado en una primera etapa con costo de $ 1.200.000 y una segunda etapa futura a desarrollar en 1955 de $ 1.000.000. Hacia 1952 comienzan los primeros trabajos de limpieza del terreno y se define el proyecto definitivo presentado por la constructora Saldum-Mato y la empresa Gesto y Ferraro.

El Cuarto Plan Económico, y definitivo, estipulaba que debían reunirse $ 1.375.000 en un lapso de dos años, el préstamo todavía no se había conseguido y las posibilidades parecían mínimas hasta que se planteó el esfuerzo necesario: todos los socios, sin distinción, debían abonar una sobrecuota de $ 0,50, importante aumento para los valores de la época. El sacrificio fue aprobado por la Asamblea en julio de 1952 y supuso además la acción justa para destrabar las negociaciones que permitieran el crédito.

Con lo recaudado por la sobrecuota el Club recaudaría $ 260.000, con el crédito del Banco Hipotecario aprobado el 3 de octubre en el que se pusieron como garantía los inmuebles del club (sede de calle Maldonado, Las Acacias y Los Aromos) otros $ 600.000, con préstamos de otras entidades como el BROU $ 300.000, con la venta anticipada de plateas que se había implementado en 1950 $ 100.000, con arrendamientos anticipados a empresas (Coca-Cola, Norteña, Conaprole, Sorocabana) $ 85.000 y finalmente con una colecta popular para el techo del estadio $ 25.000.
En un esfuerzo sin precedentes el Club aportaba casi el 40% del capital, los ingresos producto del usufructo mismo del estadio cubrirían intereses y amortizaciones; el 16 de septiembre de 1952 comenzaban en la manzana de Magallanes, Minas, Galicia y Cerro Largo las obras que no se detuvieron en ningún momento hasta el 12 de julio de 1955, cuando se inauguraba el Palacio Peñarol.

La cancha de básquetbol corona el edificio y fue sede de las competiciones del Club Atlético Peñarol en esta disciplina a lo largo de su historia, pero es además multipropósito pues sirve como recinto para albergar espectáculos de variada naturaleza.

Hacia 2008 fue restaurado pues el paso de los años había dañado la fachada que fue pintada nuevamente con los colores del Campeón del Siglo.

Es tal su magnitud que cobija las oficinas administrativas de la institución, es decir que es ni más ni menos que la Sede Social del Club Atlético Peñarol. También allí se encuentra el Museo Carbonero, la Sala de Reuniones del Consejo Directivo y la Sede del organismo social ‘Peñarol Solidario’.

En el mes de diciembre de 2010 fue inaugurada también en estas instalaciones la Tienda de Merchandising Oficial del Club Atlético Peñarol.

Redacción: CampeonDelSiglo.com

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Agradecemos a Rodrigo Pino por las fotos.

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